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Decir la verdad con dulzura: franqueza y buena voluntad

Hay dos maneras de fallar una conversación difícil: callarse para evitar el conflicto, o hablar sin miramientos en nombre de la honestidad. La Biblia propone un camino más exigente: decir la verdad y hacerlo con dulzura. Esta misión te invita a practicarlo hoy, en una conversación delicada.

Cómo se ve en tu día

Piensa en una conversación que te espera: un comentario que hacerle a un colega, un desacuerdo con un allegado, una petición delicada, un «no» que pronunciar. Así puedes abordarla:

  1. Prepárate orando. Pídele a Dios que ablande tu corazón y te dé las palabras adecuadas.
  2. Elige el momento y el lugar. No delante de otras personas, no con urgencia, no cuando el otro está agotado.
  3. Empieza por lo que es bueno. Sin adulación: una cualidad real, o el valor de la relación. «Valoro nuestra colaboración, y por eso quiero hablarte de algo.»
  4. Describe los hechos, no las intenciones. «La semana pasada el expediente llegó con retraso» en lugar de «Te da igual».
  5. Di lo que sientes con «yo». «Me sentí dejado de lado.»
  6. Propón un camino. «¿Qué podríamos cambiar?»
  7. Escucha la respuesta. Quizá no lo has visto todo.

Si vas con prisa, quédate con esto: un hecho, un sentimiento, una propuesta. Si eres tímido, escribe lo que quieres decir antes de decirlo. Si eres de los directos, frena: que sea verdad no significa que sea útil decirlo de esa manera.

Lo que dice la Biblia

Pablo resume la actitud en una expresión concisa:

«Antes siguiendo la verdad en amor, crezcamos en todas cosas en aquel que es la cabeza, á saber, Cristo;»

«Siguiendo la verdad en amor»: ambos no se separan. La verdad sin amor se vuelve dura; el amor sin verdad se vuelve blando. El libro de Proverbios dice lo mismo de otra manera:

«Hay quienes hablan como dando estocadas de espada: mas la lengua de los sabios es medicina.»

Hay quienes hablan «como dando estocadas de espada», pero la lengua de los sabios es medicina. La elección depende de cómo se dicen las cosas. Por último, el Nuevo Testamento pide que nuestra palabra vaya siempre acompañada de gracia (Colosenses 4:6): se pueden decir cosas difíciles con gracia.

Las trampas que debes evitar

Usar la verdad como un arma. «Yo digo lo que pienso» se convierte en una excusa para herir. Si sientes placer en decirle «cuatro verdades» a alguien, detente.

Evitar por miedo. Al contrario, callarse para evitar el conflicto puede dañar una relación. Los resentimientos no dichos acaban estallando. Habla, pero con cuidado.

Hablar cuando estás enfadado. Una palabra dicha bajo el efecto de la emoción rara vez es justa. Deja pasar unas horas si hace falta.

Querer tener razón. El objetivo no es ganar, sino restablecer una relación o hacer avanzar una situación. Está dispuesto a reconocer tus errores.

Mezclar los temas. Quédate en la situación del día. No saques todos los agravios del año.

Hoy, prepara una conversación delicada siguiendo estos pasos. Ora primero y luego habla con dulzura y verdad.

¿Listo para ponerlo en práctica?

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