Una acción solidaria local: servir a quien pasa necesidad
En cada ciudad hay asociaciones que reparten comidas, acogen a personas sin hogar, ayudan a familias con sus trámites y mantienen roperos solidarios. Casi siempre les faltan brazos. Esta misión mensual te propone participar en una acción concreta a favor de personas en dificultad cerca de tu casa.
Cómo se ve en tu día
Encontrar una acción. Algunas pistas: el banco de alimentos, el reparto de comidas, las rondas nocturnas, los roperos, el apoyo escolar, los cafés solidarios, una acción de tu iglesia. Infórmate en el ayuntamiento, en una asociación o en tu iglesia.
Elegir según tus capacidades. ¿Te sientes cómodo con la gente? Reparte o acoge. ¿Prefieres la organización? Clasifica o almacena. ¿Tienes coche? Transporta. ¿Tienes una habilidad (cocina, derecho, informática, idiomas)? Ponla al servicio de los demás.
Ir una primera vez, para ver. No te lances a un compromiso pesado. Media jornada basta para hacerte una idea.
Conocer a las personas. Más allá de la tarea, tómate el tiempo de saludarlas, escucharlas, llamarlas por su nombre. Son personas antes que beneficiarios.
Hacer balance. Después de la acción: ¿qué viste, sentiste, aprendiste? ¿Volverás?
Si vas con prisa, una acción de dos horas basta. Piensa también en llevar a un amigo o a un familiar: servir en grupo hace más fácil la primera vez y crea hábitos comunes. Si eres tímido, elige un trabajo en equipo. Si dudas de ser útil, confía: los responsables saben dónde hay necesidad.
Lo que dice la Biblia
Jesús describe el juicio final en términos de actos concretos:
«Porque tuve hambre, y me disteis de comer; tuve sed, y me disteis de beber; fuí huésped, y me recogisteis; Desnudo, y me cubristeis; enfermo, y me visitasteis; estuve en la cárcel, y vinisteis á mí. Entonces los justos le responderán, diciendo: Señor, ¿cuándo te vimos hambriento, y te sustentamos? ¿ó sediento, y te dimos de beber? ¿Y cuándo te vimos huésped, y te recogimos? ¿ó desnudo, y te cubrimos? ¿O cuándo te vimos enfermo, ó en la cárcel, y vinimos á ti? Y respondiendo el Rey, les dirá: De cierto os digo que en cuanto lo hicisteis á uno de estos mis hermanos pequeñitos, á mí lo hicisteis.»
En cuanto lo hicisteis a uno de estos hermanos pequeñitos, dice Jesús, a él se lo hicisteis: se identifica con los que tienen hambre, sed, frío, con los forasteros, los enfermos, los presos. El libro de Proverbios lo expresa en una línea:
«El que oprime al pobre, afrenta á su Hacedor: mas el que tiene misericordia del pobre, lo honra.»
Tener misericordia del pobre es honrar a Dios. Y la ley de Moisés prevé una disposición de ánimo duradera:
«Porque no faltarán menesterosos de en medio de la tierra; por eso yo te mando, diciendo: Abrirás tu mano á tu hermano, á tu pobre, y á tu menesteroso en tu tierra.»
«Abrirás tu mano á tu hermano, á tu pobre, y á tu menesteroso en tu tierra»: la pobreza no va a desaparecer, y esa es una razón para mantenerse abierto.
Las trampas que debes evitar
Hacer del voluntariado un pasatiempo para la buena conciencia. Si vienes una vez para sentirte bien y no vuelves nunca, el impacto es limitado. Si puedes, procura una constancia modesta.
Ver «casos». Las personas ayudadas tienen una historia y una dignidad. No las trates como problemas que gestionar.
Predicar. Una acción solidaria no es una ocasión para dar un discurso. Tu actitud habla por sí sola. Si te preguntan por tu fe, responde con sencillez.
Ignorar las normas de la asociación. Las organizaciones tienen normas de seguridad e higiene. Respétalas.
Olvidar las causas. Junto a la ayuda inmediata, pregúntate qué injusticias producen estas situaciones y cómo contribuir de otra manera (voto, donaciones, defensa de causas).
Este mes, busca una acción cerca de tu casa. Apúntate y participa al menos una vez.