Media jornada de oración: apartarte para releer tu vida
Entre el trabajo, la familia, la iglesia y las pantallas, nuestros días están llenos a reventar. Sin embargo, Jesús les dijo a sus discípulos cansados una frase que es casi una receta médica: «Venid aparte.» Esta misión mensual te propone dedicar media jornada a apartarte para orar, releer tu vida y escuchar a Dios.
Cómo se ve en tu día
De tres a cuatro horas no es poco. Pero bien preparadas, se vuelven un tiempo precioso. Así puedes organizar tu media jornada:
Antes
- Elige una fecha, resérvala en tu agenda y avisa a tu familia.
- Elige un lugar tranquilo: una capilla, un parque, la casa de un amigo, un bosque, una sala prestada.
- Lleva una Biblia, un cuaderno, agua y algo de comer. Deja el teléfono en modo avión.
Durante
- Primera hora: serenarte. Camina, respira, deja que la agitación baje. Lee un salmo.
- Segunda hora: releer tu vida. Las últimas semanas, las relaciones, las decisiones, las alegrías, las pruebas. Escribe lo que venga.
- Tercera hora: hablar y escuchar. Le presentas a Dios lo que has visto: gracias, perdón, preguntas. Luego callas y escuchas. Anota lo que venga.
- Última media hora: retener. Una o dos decisiones concretas, un versículo, una oración. Escríbelos.
Después
- Guarda tus notas. Reléelas dentro de una semana.
- Pon en práctica una de las decisiones tomadas.
Si vas con prisa, una mañana de tres horas basta. Si es tu primera vez, lleva un plan escrito. Si tienes hijos, pide el relevo a tu cónyuge o a un allegado. Si eres tímido, no olvides que estar a solas es precisamente el objetivo.
Lo que dice la Biblia
Los apóstoles vuelven de una misión, agotados y maravillados, contándoselo todo a Jesús. Él les dice:
«Y los apóstoles se juntaron con Jesús, y le contaron todo lo que habían hecho, y lo que habían enseñado. Y él les dijo: Venid vosotros aparte al lugar desierto, y reposad un poco. Porque eran muchos los que iban y venían, que ni aun tenían lugar de comer. Y se fueron en un barco al lugar desierto aparte.»
Fíjate: no tenían «lugar de comer», tanta gente iba y venía. Jesús no les dice: «Ánimo, seguid.» Dice: «Venid vosotros aparte al lugar desierto, y reposad un poco.» El reposo y la oración forman parte de la misión. El Evangelio de Lucas dice del propio Jesús que se apartaba con regularidad a los desiertos y oraba (Lucas 5:16): no es un lujo reservado a los contemplativos, sino un ritmo de vida.
El profeta Isaías habla también de una renovación de los que esperan a Jehová (Isaías 40:31): apartados para esperar, recobran fuerzas.
Las trampas que debes evitar
Llenar el tiempo de tareas. Una media jornada de oración no es una media jornada de oficina trasladada. Deja el trabajo para después.
Culpabilizarte por «perder el tiempo». El espíritu práctico dice: «Tengo tanto que hacer.» Recuerda que Jesús juzgó necesario este tiempo.
Buscar una experiencia fuerte. A veces no ocurre nada evidente. Este tiempo tiene valor aunque no hayas sentido ninguna emoción.
No concluir. Si no retienes ninguna decisión ni ninguna frase, corres el riesgo de perderlo todo. Anota al menos una cosa.
Aislarte de todo. Esta media jornada es un tiempo de retiro, no una ruptura: luego vuelves a tus relaciones y responsabilidades, renovado.
Este mes, reserva media jornada en tu agenda. Prepara un lugar, un plan, un cuaderno.