Contar un testimonio a tu grupo, tu iglesia o en el Muro
Un testimonio entre creyentes tiene una función especial: anima a los cansados, alimenta la fe, recuerda que Dios actúa hoy. Esta misión semanal te propone compartir un testimonio en tu grupo, en tu iglesia o en el Muro de edificación de la aplicación, para fortalecer a otros creyentes.
Cómo se ve en tu día
Elegir un testimonio. Algo que Dios ha hecho en tu vida, recientemente o hace tiempo. Una oración contestada, un consuelo, un perdón, una dirección, una liberación, un momento en que sentiste su presencia.
Prepararlo en cinco frases.
- Lo que vivía.
- Lo que pedí o hice.
- Lo que Dios hizo.
- Lo que entendí de él.
- Lo que quisiera decirles a quienes atraviesan lo mismo.
Poner a Dios en el centro. Un testimonio no es una exposición sobre ti, sino sobre lo que Dios ha hecho. Termina con una frase de agradecimiento.
Elegir el lugar. En un grupo de casa, puedes decirlo de viva voz. En la iglesia, pregunta a tu responsable si hay un momento para los testimonios. En el Muro de la aplicación, redacta un texto de unas líneas. En todos los casos, sé breve: de dos a tres minutos oralmente, un párrafo corto por escrito.
Respetar a los demás. No nombres a las personas implicadas sin su permiso. Guarda para ti los detalles delicados.
Escuchar las reacciones. Los testimonios suscitan otros. Acoge lo que los demás compartan a su vez.
Si vas con prisa, tres frases bastan. Si eres tímido, escribir es más fácil que hablar. Si piensas que tu historia es demasiado sencilla, recuerda que a menudo nos reconocemos mejor en las historias sencillas.
Lo que dice la Biblia
El libro de Apocalipsis menciona el papel del testimonio en la victoria de los creyentes:
«Y ellos le han vencido por la sangre del Cordero, y por la palabra de su testimonio; y no han amado sus vidas hasta la muerte.»
«Por la palabra de su testimonio»: el testimonio no es un detalle, es un arma espiritual. Contar lo que Dios ha hecho fortalece la fe. Un salmo expresa esta decisión de decirlo a la comunidad:
«Anunciaré tu nombre á mis hermanos: en medio de la congregación te alabaré.»
«Anunciaré tu nombre á mis hermanos: en medio de la congregación te alabaré»: el testimonio es ante todo un acto de alabanza, dirigido a Dios delante de los suyos. En el Evangelio de Marcos, Jesús le pide a un hombre sanado que cuente lo que Dios ha hecho por él (Marcos 5:19). El testigo no predica: cuenta lo que ha visto.
Las trampas que debes evitar
Ponerte en primer plano. Si el relato habla sobre todo de ti, se pierde el objetivo. Muestra lo que Dios ha hecho.
Convertir el testimonio en lección. «Haced como yo» tiene menos fuerza que «Esto es lo que me pasó».
Buscar impresionar. Los relatos espectaculares no son mejores. Un relato sobrio puede tocar profundamente.
Embellecer. Mantén la verdad de lo que has vivido, incluido lo que queda en suspenso.
Quedarte en el pasado lejano. Los testimonios recientes suelen ser los más alentadores: muestran que Dios actúa ahora.
Esta semana, prepara un testimonio en cinco frases. Compártelo en tu grupo, en tu iglesia o en el Muro.