Leer un mismo versículo en dos traducciones
La Biblia no fue escrita en español: fue escrita en hebreo, en arameo y en griego. Todas las traducciones son, pues, elecciones. Compararlas es un medio sencillo, al alcance de todos, de hacer destacar matices. Esta misión te propone leer el mismo versículo en dos versiones.
Cómo se ve en tu día
La aplicación te permite leer la Biblia en varias traducciones. El principio es sencillo:
- Elige un versículo. Un versículo de tu lectura del día, o un versículo conocido.
- Léelo en tu traducción habitual.
- Léelo en una segunda traducción. Si lees en español, puedes compararlo con el inglés (la versión KJV está disponible en la aplicación), o con otra lengua que leas un poco.
- Anota las diferencias. Una palabra que cambia, un verbo más fuerte, un orden distinto.
- Pregúntate qué te enseña. ¿La palabra elegida por una te abre un sentido que la otra ocultaba?
Un ejemplo sencillo: en el Salmo 23, «tú estarás conmigo» es el corazón del versículo 4 en todas las traducciones. Pero algunas dicen «valle de sombra de muerte», otras «valle de tinieblas profundas». Estos matices te invitan a preguntarte: ¿qué describe el salmista? ¿Un lugar de muerte real, una prueba extrema, una oscuridad?
Si vas con prisa, un versículo basta. Si eres principiante, elige un versículo de un libro de enseñanza sencillo. Si eres tímido, no es una actividad que exija exponerse.
Lo que dice la Biblia
La propia Biblia invita a no conformarse con una primera lectura. Los Proverbios declaran:
«Gloria de Dios es encubrir la palabra; mas honra del rey es escudriñar la palabra.»
Hay cosas que buscar, que exigen un esfuerzo. Comparar traducciones es un acto de búsqueda. En el libro de Hechos, el etíope que leía a Isaías necesitaba un guía (Hechos 8:30-31): leer exige a veces ayuda.
Pablo ora para que los creyentes reciban «espíritu de sabiduría y de revelación» (Efesios 1:17) para conocer mejor a Dios. Comparar traducciones es solo una herramienta: es Dios quien da la inteligencia, pero también se sirve de nuestros esfuerzos de atención.
Ten presente que el valor de una traducción no depende de su belleza, sino de su fidelidad al texto original. Ninguna traducción es perfecta: cada una tiene sus fuerzas y sus límites.
Las trampas que debes evitar
Buscar «la mejor traducción». No hay una sola. Algunas son muy literales, otras más libres, otras más fáciles de leer. Cada una aporta algo.
Apoyarte en la más agradable. Tendemos a preferir la que confirma nuestras ideas. Compara con una que te incomode un poco: aprenderás más.
Construir una doctrina sobre un matiz. Una diferencia entre dos versiones no justifica por sí sola una teología. Sé prudente y comprueba con otros pasajes.
Confundir traducción y paráfrasis. Algunas versiones reformulan mucho para ser legibles. Son útiles, pero no sustituyen a una traducción más literal.
Perderte en la comparación. Una o dos versiones bastan. No multipliques las fuentes hasta no retener nada.
Hoy, elige un versículo de tu lectura. Léelo en dos traducciones. Anota una diferencia y lo que te enseña.