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Resumir un pasaje en una frase: comprender antes de aplicar

Después de una lectura, es frecuente cerrar la Biblia con una vaga impresión: «Era bonito, pero ¿de qué iba?» Resumir un pasaje en una frase obliga a comprender lo que dice de verdad. Es un ejercicio sencillo, pero exigente.

Cómo se ve en tu día

Toma un pasaje de unos diez versículos. Léelo dos veces: la primera para verlo por encima, la segunda para detectar las palabras importantes. Luego redacta una frase que responda a la pregunta: «¿De qué trata este texto y cuál es su punto central?»

Algunos ejemplos de resúmenes:

Una buena frase responde a tres criterios: es corta (veinte palabras, no más), es fiel (no dice nada que no esté en el texto) y es clara (otra persona podría entenderla).

Si no lo consigues a la primera, no pasa nada: eso muestra que hay que releer. Si vas con prisa, resume un relato corto. Si estás empezando, comienza por textos narrativos en lugar de las cartas de Pablo, más densas. Si eres tímido, puedes escribir tu frase y releerla en voz baja.

Lo que dice la Biblia

Después de la resurrección, Jesús se encuentra con dos discípulos abatidos en el camino de Emaús y hace exactamente este trabajo de esclarecimiento:

«Y comenzando desde Moisés, y de todos los profetas, declarábales en todas las Escrituras lo que de él decían.»

Les da el hilo conductor: todas las Escrituras hablan de él. Resumir un pasaje es buscar ese hilo. Cuando lees un texto del Antiguo Testamento, puedes preguntarte: «¿Cómo prepara esto la venida de Jesús?»

En el libro de Nehemías, los levitas leen la ley y dan su sentido al pueblo (Nehemías 8:8). No basta con leer: hay que ayudar a comprender. Felipe plantea al etíope una pregunta que puede servir de brújula:

«Y acudiendo Felipe, le oyó que leía el profeta Isaías, y dijo: Mas ¿entiendes lo que lees? Y él dijo: ¿Y cómo podré, si alguno no me enseñare? Y rogó á Felipe que subiese, y se sentase con él.»

«¿Entiendes lo que lees?» Ese es exactamente el objetivo del resumen en una frase. Y la respuesta del etíope es honesta: «¿Y cómo podré, si alguno no me enseñare?» No temas buscar ayuda: un comentario, una nota, un amigo más avanzado.

Las trampas que debes evitar

Resumir lo que te gustaría encontrar. Todos tenemos ideas preconcebidas. Relee tu resumen y pregúntate: ¿es realmente lo que dice el texto, o lo que yo pensaba que diría?

Quedarte demasiado vago. «Dios es bueno» no es un resumen: puede aplicarse a cualquier pasaje. Busca lo que es propio de este.

Ignorar el contexto. Un pasaje debe leerse en su lugar: ¿quién habla, a quién, en qué situación? Un versículo aislado puede decir algo distinto del pasaje entero.

Ir demasiado deprisa a la aplicación. A menudo se quiere pasar directamente a «¿Qué hacer?». Tómate el tiempo de comprender primero. La aplicación será más acertada.

Desanimarte. Algunos pasajes son difíciles, incluso para los especialistas. Haz lo que puedas y vuelve más tarde.

Hoy, lee un pasaje y resúmelo en una frase de veinte palabras como máximo. Releela y luego corrígela si hace falta.

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